I. Hola Michichito

Vivían en países diferentes.

Quique y Sara eran dos gatitos con poderes mágicos, tenían seis años.

Estaban a cuatro días de distancia en bicicleta.

El poder del gatito Quique era convertirse en Huracán. Sucedía cuando decía en su pensamiento la palabra “JA”.

El poder de la gatita Sara era convertir el mar en caminos, en tierra. Sucedía cuando repetía la palabra “GARNIER” en su mente.

Fueron vecinos durante cinco años en un pueblo que se llamaba Harinas.

Tenía todo tipo de árboles y flores, sus casitas estaban al lado de un riachuelo donde muchas tardes jugaban a enzarzar con sus garras a los peces y tortugas que nadaban por las orillas.

Una tarde, después de merendar leche con galletas, decidieron adentrarse por callejuelas, saludaron al Mago Pesquer que jugaba al dominó con unos amigos en la puerta de su casa.

Unos pasos hacia delante vieron a su colega Lorito. Estaba enjaulado.

Quique y Sara eran un poquito traviesos, pero muy inteligentes porque sabían disfrutar “el aquí y el ahora”.

Con la mirada se entendieron y traviesos ellos, le abrieron la jaula a Lori. Estaba domado, no se escapaba, solo quería sentir como sus alitas se movían.

La gatita Sara le dijo a Lori que si se quería apuntar a ensayar sus poderes, seguro que encontraban el que tenía Lori.

El lorito de plumaje amarillo como el Sol y un rojizo anaranjado que parecía que llevaba un gorrito les contestó que sí, que le encantaría acompañarlos mientras sentía el viento en sus alas.

Encontraron un descampado cerca del río, se pararon los tres y en silencio atendieron a sus mentes. Dejaron correr pensamientos hasta que cesaron. Solo les envolvían las palabras “JA” y “GARNIER”.

De repente el río comenzó a elevarse de manera geométrica creando un círculo enorme. Parecían tener poder las mentes de Quique y Sara.

Lori investigaba la zona de rama en rama. Se quedó picoabierto al ver el Huracán que se estaba formando en medio del río desde la tierra abierta.

A Lori le resonaba en su mente la palabra “APU” y empezó a concentrarse en su mente con solo esa palabra.

Improvisando, dos árboles que tenía al lado empezaron a crear algo de madera.

Dientes de león acompañaban al suceso de mentes.

Estaban conectados con la naturaleza.

Pasaron unos meses.

Al controlar y conocer sus poderes, la gatita Sara quiso experimentar que más podía descubrir, para ello, se mudó de casa y de país. Quiso conocer otras culturas, otros idiomas y a más animalitos. Se marchó una temporada a indagar en su mente.

Quique se quedó en Harinas investigando más alrededores y conseguir más poderes en la mente de Lori y en la suya.

Siempre que se mandaban amor de mente a mente seguían conectados.

CONTINUARÁ…

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