IV. Luces y Reino Unido.

Ahí, ‘pico abierto’, Lori se adentró en el frigorífico. Esa luz la traspasó con unos aleteos y lo que descubrió no fue moco de pavo.

Su cabecita roja y amarilla giró como la de un búho.

El paisaje que veía era lo que siempre había tenido en mente. Libertad.

Encontrarse ahí, era ese sentir de paz, el equilibrio entre mente y proyección de su mundo.

Es lo que generaba el estado de ‘lo conseguí’.

Lori se dio cuenta en ese momento de lo importante que era la paciencia más allá de la paciencia y sumando el cuidado de los pensamientos que dejas que entren a tu sentir, llega a ser un proceso intenso hasta alcanzar la meta.

¡Y esto es vivir!

Un sin parar de pensamientos que recorren escalofríos y suspiros.

¿Cómo crees que son tus pensamientos?

¿Estás creando en positivo o en negativo?

¿Eres los pensamientos que tienes?

¿Eres los deseos que tienes?

Al adentrarse el gatito Quique a esa luz, empezaron a movérsele dos dientes.

¡Se quedó blanco!

El uso de su poder había hecho efecto.

Huracanes gigantescos que no le aportaban ningún miedo, llenaban todo su paisaje.

Sacó sus gafas ultravioleta y vio lo que giraba en esos tornados. Podía adentrarse en ellos y conseguir cualquier cosa.

¡Dios! ¡Qué poderoso que soy! -gritó el gatito.

Se erizaron todos los pelos de su cuerpo. La garra derecha comenzó de nuevo a rascarse la frente.

Se dio cuenta al igual que Lori, de lo importante que son los pensamientos y a qué le das el poder para que afecte a tus sentimientos.

¡Puedes empezar a crear tu mundo!

Lori y Quique quisieron pasar 40 días disfrutando de sus creaciones.

Roborowsky los observaba y dejó plasmado en ese tubo la pregunta: ¿Qué quieres crear para tu felicidad?

Mientras tanto, la gatita Sara se había convertido en pantera amarilla.

Sus alrededores estaban llenos de descubrimientos. El bosque que proyectó esa temporada parecía encantador y no tener fin los amigos que iban apareciendo.

Se hizo colega de la abeja reina de una lujosa colmena.

La decoración de ese panal era un plano brutalmente precioso. Como un diamante.

Se conocieron en un camino lleno de flores azules.

Cogieron un ramo cada una y caminaron juntas al diamante. Era tan alta la colmena que la pantera Sara podía bailar ahí dentro.

Decidieron cocinar ese día. Silbaron sus canciones creadas por ellas mismas y las notas se postraron en la miel.

Era una luz tan preciosa que todos los animalitos de ese Reino Unido quedaron asombrados y curiosos por ese arte creado desde lo adentro del diamante.

La pantera amarilla nació con esa llave que Roborowsky dio al gatito Quique y a Lori.

La tenía incrustada en su brazo izquierdo y ¡abría corazones!

¡Jolín! -Dijo la abeja reina. Quiero que abras esas arterias de mi patata. Investiguemos esa sangre que corre por el interior.

Sin más lo hicieron.

Se acomodaron en un puff de miel brillante e indagaron ahí, en la fluidez amarilla. Tocó profundo.

Descubrieron una emoción que parecía tener otro tono. Más clarito. Era una emoción distinta. Una sensación que nunca antes había sentido. Era algo parecido a la sensación de cuando amas a una proyección que tú mismo has creado.

CONTINUARÁ…

En la próxima carta conoceremos a Tortuga y su tienda de chuches.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s