V. La tortuga tiene una casa de chuches.

31 años en cada pata, la tortuga montó un templo de chuches sacado de su caparazón. Había chuches achuchables y apetecibles en los enseres de su templo.

Este día, sonaron las campanitas que decoraban la puerta al abrirla cuando apareció un humano.

Sin camiseta. ¡Llevaba abierto el corazón!

-¡New morning! -Dijo.

La tortu pudo comprobar la cantidad de emociones y sentimientos con luz que brotaban de las paredes de ese corazón de miel.

Sintió curiosidad.

Encontró la bolsa de chuches que tanto le apetecía al humano.

La ‘talen’ le invitó a entrar a su templo. Preparó té y justo sonó el timbre del horno.

Había estado preparando galletitas de forma geométricas.

Se sentaron en los puff y filosofaron.

El humano le habló a la tortu de sus amigos gemelos.

¡Eran dos billetes guapísimos!

Tenían el don al son y juntos cambiaron su mundo.

Cambiaron de un mundo de trabajo y deberes a un mundo de tragozo.

¡Estrambótico pero cierto!

Los gemelos billetes recorrieron el mundo, pisaron los 194 países del Planeta Tierra y a cada una de las bibliotecas del mundo que encontraron, dejaron en la página 100 de los libros que eligieron un juego para hacer una yincana con quien se encontrase el libro elegido.

-¡Yo encontré un juego! -Dijo el humano.

Esta es la nota que encontré:

Somos los gemelos Billetes. Has encontrado una de las notas que dejamos por el mundo. El juego consiste en imaginar 21 días seguidos, el máximo tiempo posible. Tienes el carnet de conducir, tanto por la izquierda como por la derecha. La barriguita de tu mamá se llama Victoria y tú has salido de ahí. Vives en un castillo amarillo, muy acogedor acompañado/a de personas que amas y te aman de vuelta. Eres feliz, tienes paz y todo lo que un día anhelabas. En el garaje de tu castillo tienes aparcada una autocaravana con todas las necesidades y la coges siempre que te apetece. Tu castillo con la fachada amarilla tiene vistas al mar por un lado y por el otro, ventanales gigantes que puedes apreciar tu jardín lleno de rosas, jazmín y la montaña. Hay toboganes muy divertidos en varias habitaciones. Cuando entras a una de las salas solo encuentras chistes y risas de las que duelen la cara de tanto reír. Otra tiene globos de helio y nubes tostadas. Otra habitación tiene figuras geométricas de todos los colores existentes. Otra, toda clase de instrumentos para hacer música mágica en un lado, al otro folios en blanco, cubos de pinceles y pinturas, rotuladores y lápices para sacar lo que habita dentro de ti y plasmarlo ahí. ¡Imagina! ¡Imagina! ¡Imagina! Un día, cuando menos lo esperes, encontrarás una casa de chuches. ¡Pasa y comparte!

-Y aquí estoy. -Dijo el humano.

CONTINUARÁ…

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