VII. Me gusta la numerología.

Reino Unido y Luces parecía otro laberinto con conexiones. Igual que los cerebros. Igual que el que formaron en el capítulo II. Caminos conectados que llegaban a bifurcaciones conectadas con lo siguiente.

Se encontraron la Pantera Sara y el humano. Conversaron.

-¿Crees que existe una conexión con el multiverso?, y cuando digo multiverso, digo Todo, tanto lo visible, como lo invisible, lo tangible y lo que no se puede tocar pero se siente. ¿crees que existe? ¿lo sientes, lo intuyes? -Le preguntó el humano a la pantera amarilla.

-¡Doy fe de ello! -Contestó.

-¿Lo podrías explicar en palabras? -Volvió a preguntar el humano.

Señaló un lugar con su garra la pantera Sara y le preguntó: ¿Por qué has mirado donde he señalado? Ahí tienes una demostración de la conexión sin palabras. Existe. Cuando sin palabras enseñas, adaptas y haces tuyas las señales a tu mente, a tu cuerpo interior y a todo lo que te rodea que tiene una forma distinta de comunicación, en tu silencio puedes llegar a conectar con Todo.

Piensa, indaga, cree, diviértete en tu mente y entra en profundidad sin límite de lo que no tiene palabras, es sutil, pero si alimentas esa parte silenciosa que existe, creas algo que es sinónimo a la palabra belleza, pero que no existe en el diccionario y a la vez es tan grandioso que son todas las palabras que contiene la RAE.

Se siente, se experimenta, pasa de tu mente a tu emoción proporcionando un estado feliz y saciante de preguntas que un día no tenían respuesta y habiendo decorado, perfilado la RAE hay paz en los ¿por qué…? y ¿para qué…?

Te paga un sentido el Todo.

-¿Tiene sentido lo que digo? -Le preguntó la Pantera.

-Energías conectas. -Le contestó el humano.

-¿Cómo es posible esta conexión contigo?

-Observar, observarte.

Sin darse cuenta, la pantera Sara, había creado un camino recto, donde no se veían bifurcaciones, el laberinto de forma mágica se había estirado, había puertas y ventanas por todos lados.

Se adentraron, caminaron juntos la pantera Sara y el humano por la tierra creada.

De repente, las patas de la pantera se estaban convirtiendo en pies humanos. Observaban su cuerpo.

¡Transformación! ¡Qué humana! Pasó de ser una gatita a una pantera amarilla y ahora era una humana completa ordenando su mundo con perfección.

¡Duró 69 segundos el abrazo verdadero que se dieron!

Miraron a su alrededor y números bailando y silbando ponían luz en ese camino de tierra creado por Sara.

CONTINUARÁ…

En el próximo cuento, conoceremos el reencuentro de Quique, Roborowsky, Lori y Sara.

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