X. Las coordenadas de Zaragoza.

Lo normal es esperar una tesis y una conclusión. Su finalidad no es concluir nada, sino formular nuevas preguntas.

Después de pasar unos días en Teruel, Quique, Roborowsky, Isabel y Diego prepararon las maletas del por si y autopropulsaron al tren. En el puesto de mando seguía estando Quique. Pararon a fotografiar el nombre de algunos pueblos que les parecieron curiosos.

Recogieron lo más importante y siguieron las coordenadas (41º39’00”N 0º53’00”0) hasta llegar a Zaragoza. (Para divertirse en sus mentes, viajando por su paraíso, le pusieron Saragoza, haciendo honor a tiempos pasados).

Aparcaron el tren y en la puerta de la estación los esperaba Fluvi. Lo llamó Roborowsky para pasar unos días juntos, eran amigos de hace eras.

-Os presento al entrenador. -Dijo Roborowsky.

-¡Bienvenidos a esta maratón! Estoy muy feliz de conoceros y compartir con vosotros entrenamientos y estiramientos para los nudos que haya que desatar. Si os apetece, podemos coger esas bicis de ahí, a la vez que hacemos algo de deporte centrándonos en muslos y rodillas, vemos el lugar. -Expuso Fluvi.

Todos se apuntaron a esa experiencia.

Investigaron y observaron los detalles de la ciudad. Ésta se expresaba al receptor.

En la Fuente de Colores del Parque Grande dejaron las bicis. Fluvi les invitó a pegarse un chapuzón y pegar unos tragos.

Diego de Marcilla sacó su guitarra. Compusieron una canción mientras que las notas se postraban dando luz de nuevo a los pasajeros que caminaban por ahí.

Quique y Roborowsky quisieron contarle a Lori los nuevos lugares que estaban descubriendo. Volvieron.

El tiburón y Lori apuntaron coordenadas para un posible experimento de esas ciudades. Después de lo conocido Lori quería apuntarse a ver más lugares y a conocer.

-Mientras habéis estado en ese plano, un pez espada y un caballito de mar preguntaron por vosotros. -Le comentaba el biólogo al científico y al psicólogo.

-¿Y qué querían? -Cuestionaba Quique.

-Pues estás siendo conocido en los mares y quieren mostrarte más agujeros para viajar contigo a otras coordenadas. -Concluyó Lori.

-Voy a merodear por el camino y por algas a ver a quién encuentro. Chao Lori, luego nos vemos.-Se despidió Quique.

Se los encontró en la puerta de su morada.

-¡Hemos encontrado otro agujero! ¿Te apetece viajar con nosotros? -Le comunicaban en el silencio.

-De acuerdo. – Repuso el científico. -Darme unos días que me reponga y junte el posible experimento con Lori. ¡See you soon!

El científico tiburón guardó silencio, buceó en su habitación, desató nudos y contempló sus pensamientos.

CONTINUARÁ…

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